Pío Baroja y Nessi (1872-1956) nació en San Sabastián el día de Inocentes. Su familia era de la clase media y tenía muchos intereses artísticos y literarios. En octubre de 1896, Baroja presentó su tesis doctoral a la facultad de medicina de Madrid, llamada "El dolor: estudio psico-físico", y luego trabajaba como médico por unos años. Durante su carrera larga como escritor, Baroja producía más de ochenta libros de varios géneros; no obstante, Baroja es célebre por haber sido el gran novelista de la llamada Generación de 98. Entre sus novelas más famosas y aclamadas son Camino de perfección (1902), El árbol de la ciencia (1911) y Las noches del Buen Retiro (1934). Antes de su muerte el 30 de octubre de 1956, Ernest Hemingway--el ganador del Premio Nobel en 1954--le visitó al novelista vasco y le presentó sus respetos. Según el crítico Néstor Luján, Baroja se expresó artísticamente su frenético deseo de acción: "Pío Baroja amó al vagabundo, al aventurero, al viajero polarizado por veinte inquietudes simultáneas; amí al solitario fugitivo de sí mismo" ("Prólogo" de Vida de Pío Baroja: El hombre y el novelista por Miguel Pérez Ferrero [Barcelona: Ediciones Destinos, 1960], 11).
La novela Aurora roja (1905) nos presenta
la radicalización de un vecindario madrileño durante los
últimos años del gobierno de Sagasta (la segunda mitad de
la década 1880). En cuanto a la específica trayectoria
de los anarquistas de Madrid, lo que nos presenta la novela con claridad
es que estos anarquistas no lograron mucho en esta época; a fin
de cuentas, lo que nos ofrece Baroja con Aurora roja es una opinión
tajantement pesimista de la teoría política ácrata
y su organización. Aurora roja no contiene mucha acción
de cualquier tipo y así la única "aurora roja" que se presenta
a través de sus páginas es la que amanece cuando el protagonista
Juan--el bohemio y anarquista con inclinaciones humanitarias--muere al
final de la novela. A diferencia de la novela La
bodega (1905) por Vicente Blasco Ibáñez, que trata
el movimiento libremente ácrata en Andalucía, Aurora roja
trata el desarrollo del movimiento en Madrid.
La "aurora roja" es un grupo (o "grupito",
según la prensa de la época) de madrileños y pocos
extranjeros que se reúnen de vez en cuando para discutir la
política y su efímero programa social. Como nos señala
la crítica Lily Litvak, cuando Juan muere, "we are led to suspect
that perhaps the group, Aurora Roja, dies with him" (1975, 99). La
novela se enfoca en las vidas de dos hermanos muy diferentes: este
Juan Alcázar, que sale de París y llega a Madrid para ser
un escultor, y Manuel Alcázar que cuida a su hermana llamada la
Ignacia y trabaja como cajista. Manuel es más responsable
y moderado que su hermano menor; también piensa ser el dueño
de su propia imprenta, y por eso los anarquistas de línea dura le
llaman con desdén un "pequeño burgués". Manuel
está siempre en el margen del movimiento ácrata mientras
Juan llega a ser una figura de importancia. No obstante, Juan es
más idealista y talentoso que su hermano. El narrador nos
explica que el anarquismo de Juan, "tenía un carácter entre
humanitario y artístico" (Baroja 554). Durante un discurso
arduoso, Juan dice que el movimiento ácrata "..no era odio, era
cariño, era amor; él deseaba que los hombres se libertasen
del yugo de toda autoridad sin violencia, sólo por la fuerza de
la razón" (Baroja 613).
Los episodios más importantes de la
novela incluyen: la "plancha" (trampa) por la Policía para
detener a Manuel y a Juan (Baroja 627-29), la relación tierna y
el matrimonio de Manuel y la Salvadora (Baroja 636) y la descripción
de la muerte de Juan, quien fallece como un poeta romántico (Baroja
643). Después de la trampa fracasada por las autoridades--en
la que una bomba fue introducida dentro de la casa de Manuel--el narrador
nos revela que "Manuel sentía que todas sus ideas anarquistas se
desmoronaban y sus instintos de hombre normal volvián de nuevo"
(Baroja 628).
Generalmente, Aurora roja no nos presenta
una imagen muy halagüeña de los anarquistas madrileños.
Tal vez este retrato tiene que ver con la biografía de Pío
Baroja, porque claramente no era de las clases bajas urbanas que se formaban
los grupitos del movimiento, aunque su identidad vasca se relaciona a su
activismo. Algunos anarquistas de la novela roban el oro y la plata
de féretros en un cementerio; también sacan partes de los
cuerpos decompuestos. A diferencia de Juan, otros radicales practican
el anarquismo violento "del arroyo" (Baroja 555). El narrador explica
la diferencia entre el anarquismo y el socialismo y concluye que "la anarquía
...parecía más seductora" sin embargo "como religión...[era]
imposible de llevarlo a la práctica" (Baroja 545). En buen
amigo de Manuel, el inglés Roberto, sugiere que "El español...es
anarquista porque es perezoso; tiene todavía la idea providencial"
(Baroja 567). Tal vez la condena más fuerte del programa ácrata
se presenta cuando el narrador apunta:
"El anarquismo se consideraba siempre en vísperas de un cambio total, de una revolución completa...la idea anarquista iba perdiendo su virulencia rápidamente...El mismo radicalismo de las teorías fatigaba a la larga, se llegaba en la anarquía pronto al fin, y el fin era un dogmatismo como otro cualquiera" (Baroja 597).
También Baroja--empleando, por supuesto, su narrador y
sus personajes de Juan y Manuel como portavoces--criticó duramente
la tendencia ácrata por practicar violencia. En la mitad de
la novela hallamos una descripción extendida y gráfica de
la famosa detonación en el Teatro Liceu en Barcelona (Baroja 576-77).
En cambio, Aurora roja critica la conducta del gobierno con respecto
al movimiento agrario en Andalucía, sabido como el episodio de la
Mano Negra. Baroja escribe que esta aterrador Mano
Negra "no era más que un comienzo de asociación obrera,
el Gobierno cometió un sinfín de atropellos y quiso ver en
ella una cuestión de bandolerismo" (Baroja 604).
A fin de cuentas, creo que Aurora roja
no representa una novela ácrata sino una novela que nos presenta
la manifestación urbana del movimiento a través de actitudes
moderadas y convencionales.
(Todas las citas son tomadas de: Baroja, Pío. Obras
completas, tomo I. Madrid: Biblioteca Nueva, 1946.)