Felipe Alaiz
Según palabras de Jose Peirats en su libro “Figuras del movimiento libetario español” se trata Alaiz de un hombre y escritor extraordinario, una de las mejores figuras que ha dado el anarquismo ibérico. Nació en Belver en 1887. Sus primeros estudios los realizó en Lerida y Huesca y los superiores en Aragón donde se inicia en las letras y dirige durante dos años “La revista de Aragón”. José Ortega y Gasset le abrió las puertas de “El Sol” de, Madrid, lo que le valió la gratitud eterna de Alaiz. En Madrid circulará por la bohemia literaria y acompañará a Pío Baroja y Eugenio D’ors en la aventura política de ambos, según palabras del irónico Alaiz “para hacerlos fracasar”. Hay ciertas dudas sobre en que etapa tomó contacto con el mundo libertario pero quizá se produjo en Tarragona; poco después inicia una etapa en Barcelona donde codirige “Revista Nueva” y escribe en la carcel el libro “Quinet”. En la época del pistolerismo llega a dirigir “Solidaridad Obrera” en Sevilla y realiza múltiples trabajos de traducciones editoriales. Ya en la segunda república realiza colaboraciones en “La Revista Blanca” y traducciones en esta publicación de la obra del famoso historiador del anarquismo internacional Max Nettlau; curiosamente éste se queja del trabajo de Alaiz que se defiende por lo amazacotado de la prosa del alemán y la necesidad “esponjar y orear”. En 1930 fue director en Barcelona de Tierra y Libertad, semanario de la FAI; sustituirá un año después y hasta 1933 a Joan Peiró al frente de “Solidaridad Obrera”. Pasó por la carcel en diversas condiciones siempre debido a delitos de opinión, entre ellos cuatro años de condena debido a la campaña contra el crimen de Arnedo en el que varios campesinos de la UGT fueron asesinados por la guardia civil. En los primeros días del movimiento de julio del 36, la FAI se propone hacer un diario de “Tierra y Libertad” y llama a Alaíz; sin embargo este intento es un fracaso y pasará pronto de nuevo a periodicidad semanal siempre con Alaíz al frente. En su época Leridana se icorporará a la publicación “Acracia”; de este etapa es una corta biografía suya sobre Ascaso publicada en Barcelona; hasta el final de la guerra dirigirá la revista “Hoy” del sindicato de la madera (Madera Socializada). Su auténtica vocación fue el periodismo y en concreto la crítica, paradigmático de esto es el que considerara la anarquía como una actitud en cualquier régimen; consideraba que el oficio periodístico era suficiente para llenar una vida activa y colmarla, de ahí su ausencia de obra estrictamente literaria. Consideraba esencial escribir claro, conciso, sin ningún tipo de adorno superfluo, sobre cosas y hechos, preferiblemente si habían sido observados por el autor. Se le podía considerar un hombre llano, campechano, a pesar de su gran cultura y talento literario, detestaba los círculos distinguidos, la etiqueta y la pedantería, que pudo brillar con fuerza en la intelectualidad española pero decidió permanecer al lado de los humildes. Conocía los nombres de todos los compañeros, sus oficios y su lugar de trabajo. La obra de Alaiz es inmensa pero sumamente dispersa y desarticulada, entre ellas se encuentran infinidad de artículos, ensayos, folletos, opúsculos críticos-biográficos. Son muy conocidos su serie de folletos no terminados -faltarían dos capítulos, aunque se pueden leer de forma independiente- “Hacia una federación de autonomías ibéricas”; entre sus ensayos destaca “Historia de la Literatura desde El Cid hasto hoy”, “Grandeza y miseria del siglo XIX”,”Estudios de toponimia comarcal”, “Monografía del trigo”, “Diccionario de modismos entre Aragón y Cataluña”, “Lord Byron y su influencia en el romanticismo español”, “Colores de la indumentaria rusa”, “Informes sobre la aduana y la producción textil”.